Friday, 15 August 2008

Improvisar o seguir la partitura

«El procesado de los visuales en tiempo real parece radicalmente opuesto a la dinámica de exhibición de imágenes en movimiento más convencional, la pantalla cinematográfica de un siglo de edad. Mientras que en el procesado en tiempo real el mensaje se genera (o incluso se compone) en el mismo momento en el que se expresa, en las proyecciones de cine el mensaje (la película) ha sido generado meses antes de su expresión (proyección), a través de un proceso complejo que va desde el guión a la postproducción, y puede tardar años en completarse.

No obstante, desde una perspectiva práctica, la diferencia entre ambas condiciones de interpretación es sutil. La exhibición de películas no es una rutina automática, sino un esfuerzo activo que exige mucha habilidad técnica por parte del operador. Implica cambiar los rollos de película, ajustar la mezcla sonora, observar y corregir las condiciones de la imagen. El proyeccionista de cine, igual que un VJ, debe trabajar en tiempo real para transmitir el mensaje. En cierto sentido, también es un intérprete, pero su interpretación es negativa: debe evitar que el largometraje pierda su coherencia. Por otro lado, el VJ representa una actuación positiva: crea coherencia a partir de muestras visuales definidas.

Por lo tanto, la diferencia entre las imágenes en directo y la proyección cinematográfica no es exactamente como la que existe entre la presentación de la música en directo o en playback, sino más bien como entre improvisar y seguir una partitura. Esto era incluso más cierto en los primeros días del cine, en los que no existían las bandas sonoras. De hecho, las imágenes en directo recrean ciertas posibilidades que eran una realidad en las primeras exhibiciones cinematográficas, pero fueron descartadas con el paso de los años por culpa de la progresiva fosilización de la sala de cine.

(...)

En 1911, en una crítica titulada irónicamente El asesinato de Otelo, H. G. Hoffman habla sobre una proyección especialmente catastrófica de una versión de la obra de Shakespeare. "Fue asesinado por un proyeccionista la pasada noche".

Entre los diversos errores cometidos por el presunto proyeccionista, el más serio fue invertir la película, de manera que "el título y los subtítulos se leían hacia atrás". En lugar de parar la proyección para corregir el error, intentó "camuflarlo", adelantándola rápidamente cada vez que aparecía un título. Así, transformó el drama en comedia».

Lo contrario de la sala de cine
Gabriel Menotti
a mínima 22 Live Cinema

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