Sunday, 23 September 2007

Bruce McCLure

Bruce McCLure es un ‘cineasta’ de Nueva York. ‘Cineasta’... Entre comillas, sí, porque la verdad es que no rueda películas, sino que las crea en directo.

El trabajo de McClure se basa en bucles de película de unos segundos que él mismo crea, simplemente con fotogramas alternos en blanco y negro o con alguna línea o círculo. Se trata de pequeñas películas extremadamente minimalistas y estructuralistas, ya que los fotogramas no están organizados al azar, sino basándose en series matemáticas, tomando como referencia los divisores de 24 (los fotogramas por segundo de una película de cine): 1, 2, 3, 4, 6, 8 y 12. O sea, 1 fotograma en blanco y 23 en negro, 2 en blanco y 22 en negro, etc.).

Con este arsenal de bucles de pocos segundos de duración, McClure prepara sus proyecciones, en las que trabaja con 3 proyectores de 16mm cuyas proyecciones suele superponer en la pantalla. En las proyecciones, simplemente va manipulando en directo el enfoque y la potencia de las bombillas de los tres proyectores, a veces colocando piezas metálicas circulares o con rejillas delante del obturador, incluso filtros de colores esporádicamente, para crear diferentes efectos.

En lo que se refiere al sonido, trabaja directamente con el sonido ‘por defecto’ de las películas. El sonido de los proyectores de 16mm es óptico, lo que significa que la forma de onda está impresa en la película y un lector óptico lo lee. Al no haber un sonido impreso especialmente, el lector interpreta como sonido lo que hay en la imagen, cambios de blanco a negro en este caso, que suenan simplemente como un ruido o golpe sonoro. McClure manipula este sonido en directo con pedales de efectos para guitarra eléctrica, creando un sonido que a mí personalmente me suena más a metal que a música experimental, no en vano el propio McClure lo define como rock.

La idea es sencilla, lo cierto es que la única complicación es logística, ya que los proyectores de 16mm pesan bastante, y si uno solo ya es difícil de transportar no digamos tres... Pero el efecto es abrumador e hipnótico, aunque no apto para epilépticos y demás almas sensibles a las luces estroboscópicas y los decibelios ‘desorganizados’.

Entrevista a Bruce McClure:
http://brooklynrail.org/2006/7/film/bruce-mcclure-with-brian-frye

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